Un estudio de MSI (Marketing Science Institute) revela que los consumidores dedican menos de 7 segundos a evaluar un producto en el punto de venta. Eso significa que tu empaque debe comunicar con claridad, coherencia y atractivo inmediato.

La tipografía, el contraste visual, los íconos y la jerarquía de información son factores que determinan si el cliente se detiene o pasa de largo. Un diseño saturado confunde; uno bien estructurado convence.
El empaque es tu carta de presentación. Si en esos pocos segundos logras transmitir confianza, calidad y diferenciación, habrás ganado mucho más que la atención: habrás ganado la posibilidad de una compra.



